Consejos y precauciones para pintar una habitación infantil

El dormitorio infantil es uno de los grandes quebraderos de cabeza de los padres a la hora de decorar. Antes de empezar a pintar, sería recomendable elegir pinturas ecológicas porque las pinturas solventes pueden contener metales pesados que podrían causar problemas de salud a los más pequeños. Las pinturas ecológicas, por su parte, están fabricadas con materias primas no tóxicas, no destacan por su olor y cuentan con un amplio abanico de colores.

Por lo general, los colores se asocian a estados de ánimo puesto que transmiten sensaciones como tranquilidad, energía, jovialidad, serenidad,… Si la habitación es fría y con poca luz, lo mejor es optar por tonos cálidos. Si, por el contrario, tiende a acumular calor y luz, tonos más fríos harán un buen contraste. El blanco, por su parte, es muy útil si la habitación es pequeña ya que este color es el que mayor capacidad tiene de ampliar visualmente un espacio.

El techo es muy importante también, en función de las dimensiones de la habitación será más interesante optar por un tono u otro. Si la estancia es pequeña interesará que el techo sea más claro que las paredes para crear un efecto elevador. Si los techos son altos, justo lo contrario, hay que elegir un tono más oscuro que el de las paredes.

Una cosa que gusta mucho a los niños son las cenefas. A media altura de la pared sería interesante colocar una cenefa de papel pintado con motivos que les agraden.

Lo más recomendable es que mientras se pinte y hasta tres días después, los niños no duerman en su habitación para evitar posibles accidentes, alergias y problemas respiratorios. Para minimizar riesgos, la pintura, los disolventes y el resto de enseres que utilicemos para la tarea deberán estar fuera del alcance de los niños. Y sobre todo, no perder de vista en ningún momento que la habitación es infantil

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